El backup figuraba como "activo". Cuando alguien miró la fecha del último archivo válido, era de tres semanas antes.
Nos pasó con una empresa que tenía todo tercerizado a medias: el servidor propio, la nube por otro lado. El proceso corría, pero uno de los discos se había llenado y la tarea terminaba con error. Nadie recibía ese error porque el mail de alerta iba a una cuenta de un empleado que ya no estaba.
Tener backup y tener capacidad de recuperación no es lo mismo
Lo primero es un archivo. Lo segundo es saber cuánto tarda tu empresa en volver a facturar.
Esa diferencia es la que aparece el peor día: cuando el servidor no arranca, cuando el ransomware cifró la carpeta compartida o cuando alguien borró lo que no tenía que borrar. Ahí ya no importa si el backup existe. Importa si sirve, si está completo y cuánto tiempo va a estar parada la operación mientras se restaura.
Tres cosas que conviene tener escritas, no en la cabeza de alguien
- Cada cuánto corre y quién se entera si falla. Con nombre y apellido, y con una casilla que exista hoy. Las alertas que van a la cuenta de alguien que ya no trabaja en la empresa son el caso más común que encontramos.
- Cuánto tarda una restauración real, medida al menos una vez. No estimada. Medida, con cronómetro, sobre un servidor de prueba.
- Qué queda afuera. Casi siempre queda algo: una carpeta compartida, la base del sistema viejo, las casillas de correo, la configuración del firewall.
El monitoreo no evita que el backup falle: hace que te enteres
Acá es donde entra el monitoreo, y conviene ser claro con lo que hace y lo que no hace. No sirve para evitar que el backup falle: sirve para que te enteres el día que dejó de correr y no tres semanas después, cuando ya lo necesitás.
Un backup sin monitoreo es una tarea que corre a las tres de la mañana y de la que nadie sabe nada hasta que hace falta. Con monitoreo de infraestructura, esa misma tarea deja de ser una promesa y pasa a ser un dato: corrió, tardó tanto, ocupó tanto, terminó bien o terminó mal.
La prueba de restauración es la única forma de saber si lo que tenés sirve
Y la prueba de restauración es la única forma de saber si lo que tenés sirve. Media mañana, una vez por semestre, con un servidor de prueba.
No hace falta más que eso. Se levanta el backup en un equipo aparte, se verifica que los datos estén completos y actualizados, y se anota cuánto tardó. Ese número —el tiempo real de recuperación— es el que le sirve a la dirección para saber qué está en juego y el que después se usa para armar un plan de continuidad operativa que no sea papel mojado.
Si además querés revisar si el esquema que tenés hoy es el que le conviene a tu empresa, escribimos sobre eso en backup en la nube, local o híbrido.
La pregunta incómoda
¿Cuándo fue la última vez que en tu empresa alguien restauró un backup para ver si funcionaba?
Si la respuesta es "nunca" o "no sé", no es un caso raro: es la situación normal en la mayoría de las pymes. Y es de las pocas cosas de infraestructura que se pueden ordenar en poco tiempo y con poca plata, antes de que el problema aparezca solo.
¿Probamos juntos si tu backup realmente sirve?
En Tecnicanet revisamos el esquema de backup de tu empresa, lo monitoreamos y hacemos la prueba de restauración con vos.
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