Un centro de monitoreo es una obra, no una compra
La mayoría de los proyectos que nos llegan tienen cámaras buenas y todo lo demás improvisado: enlaces saturados, grabaciones que duran tres días y una sala donde nadie sabe qué mira.
Un centro de monitoreo que funciona necesita las cuatro patas resueltas: captura, transporte, almacenamiento y operación. Si falla una, no sirve ninguna.
Y necesita algo más, que casi nunca está en el pliego: que el video se pueda entregar a la Justicia sin que se discuta su integridad.
Qué incluye el proyecto
De la cámara en el poste al operador que la mira.
Cámaras y puntos de captura
Selección según lo que hay que ver de verdad: identificar personas, leer patentes o cubrir un área.
Enlaces y transporte
Fibra o enlaces inalámbricos dimensionados para el caudal real, con redundancia en los tramos críticos.
Sala de operadores
Video wall, puestos de trabajo, ergonomía y turnos. Una sala donde se pueda estar ocho horas y ver algo.
Almacenamiento y retención
Días de grabación reales según normativa, con integridad verificable y cadena de custodia para exportar evidencia.
Analítica de video
Lectura de patentes, conteo, detección de permanencia y búsqueda por atributos para no revisar horas de grabación.
Operación y mantenimiento
Limpieza de domos, reemplazo de equipos, monitoreo del sistema y soporte a los operadores.
Cómo se ejecuta
Por etapas, para que cada una entre en un presupuesto y se pueda auditar.
Relevamiento
Recorrida de los puntos, medición de enlaces posibles y definición de qué tiene que ver cada cámara.
Proyecto
Planos, cómputo, especificación técnica y costo. Sirve para decidir y para licitar.
Obra
Montaje, enlaces, sala y puesta en marcha, con actas y documentación de cada punto.
Operación
Capacitación de operadores y mantenimiento continuo con informes de disponibilidad.